Convirtiéndose en Las Mariposas
La Participación Política de las Hermanas Mirabal

ENCUENTRO CON EL JEFE

El 12 de octubre de 1949, Trujillo tuvo una fiesta en su mansión en San Cristóbal. Era para comemorar al descubrimineto de las Américas por Colón y para honrar a la gente de la provincia Espaillat. La familia Mirabal recibió su invitación directamente de Antonio de la Maza, el gobernador de Moca, y Juan Rojas, el senador de la provincia Espaillat. Los que asistieron a la fiesta fueron Don Enrique Mirabal, Patria, el esposo de Patria Pedro Gonzalez, Minerva, Dedé, y Jaime Fernandez, el esposo de Dedé. La fiesta era al aire libre y fue interrumpida por una tormenta. En el caos del aguacero, los Mirabal tomaron la oportunidad para retirarse de la celebración.

Esta "falta de respeto" hizo enojar a Trujillo (no era permitido que nadie se fuera de una fiesta antes que Trujillo). El Jefe ordenó que uno de sus hombres llamara a un puesto policial para que detuvieran al auto de los Mirabal, pero ya era muy tarde; el grupo de Don Enrique ya había rebasado al puesto.

El gobernador Juan Rojas sugirió que Enrique le mandara un telegrama de desagravio al dictador. Don Enrique lo hizo, pero esto no aplacaba a Trujillo. El próximo día, Don Enrique fue detenido en la capital Santo Domingo (llamada Ciudad Trujillo durante su régimen). Minerva y Doña Chea fueron arrestadas un día después que Don Enrique lo fue. Fueron hospedadas en el Hotel Nacional. Cada día llevaban a Minerva a la Fortaleza Ozama para interrogarla sobre sus actividades políticas mientras Doña Chea permanecía en el hotel. Las interrogaciones fueron conducidas por dos hombres de Trujillo, Fausto Caamaño Medina y Manuel de Moya. Acusaron a Minerva de ser comunista y le pidieron que le escribiera una carta de arrepentimiento a Trujillo. Ella se negó.

Unas amigas de Minerva — Violeta Martinez y Emma Rodriguez — fueron detenidas pocos días después. La familia Mirabal tenía sus conexiones; amigos y parientes le pidieron al hermano de Trujillo que hablara con El Jefe, y pronto Don Enrique, Doña Chea y Minerva fueron dejados en libertad.