En 1960,
la Organización de Estados Americanos condenó a las accionas
del gobierno dominicano y mandó unos representantes a observar
la situación en la República Dominicana. Por esta razón,
Trujillo ordenó que las mujeres detenidas en las cárceles
fueran liberadas, incluso Minerva y Maria Teresa. Sin embargo, sus esposos
quedaron presos. Fueron detenidos en La Victoria en Salcedo; luego Manolo
y Pedro fueron transferidos a la cárcel San Felipe en Puerto
Plata mientras Leandro permanecía en La Victoria.